El porvenir está abierto.

... ¿Y qué es el arte en su acepción general? El arte es la expresión de la personalidad: Yo, el artista, soy importante en lo que es el arte; yo no tengo más remedio que expresarme y eventualmente no tengo más remedio que comunicarme. Eso es lo único que importa en el arte. Y eso es lo que lo ha condenado a su destrucción. Al fin y al cabo, los artistas sólo son seres humanos, y si oyen decir que todo es expresión, acaban por expresar simplemente sus sentimientos...

Karl Popper


                                                                                                           ARTE VERSUS CIENCIA:
                                                                                                          CAMBIO DE PARADIGMA 

Al parecer, los más antiguos antecesores humanos directos fueron los australopitecos, unos “simios meridionales” africanos que caminaban erectos.
El más conocido es Lucy, que vivió hace unos 3,2 millones de años en Hadar (África oriental). Su cerebro tenía el tamaño del de un chimpancé, pero su mano era distinta.
Con esa mano, nuestros ancestros del Paleolítico, fueron capaces de describir en términos visuales los animales que veían creando obras de gran sutileza; obras con imágenes tan potentes que inicialmente se pensaba que se trataba de falsificaciones como las pinturas de las cuevas de Altamira, que son las primeras que se descubrieron durante la época moderna en 1879. Con esa mano y con un sentido profundamente humano explicaban trazos de su realidad.
También con el mismo sentido profundamente humano los científicos actuales se esfuerzan en descifrar trazos de la realidad cada vez más amplios que creen hallar tras los experimentos y las observaciones. Ellos observan al mundo a través de sus teorías, sus propias concepciones sobre la porción del mundo que investigan. Pero estas concepciones, a diferencia de otras ideas sobre el mundo, se analizan rigurosamente. Las teorías establecidas “funcionan”, permiten a los científicos hacer predicciones basadas en lo que observan. Cuando analizan estas predicciones y lo que observan se corresponde con lo que predijeron, sostienen que sus teorías aportan una correcta explicación de “cómo” son las cosas en esa porción de mundo mencionado, “qué” son esas cosas y “por qué” son como nosotros las encontramos en realidad.
Sin embargo, las teorías científicas no son eternas. Incluso las teorías mejor establecidas no funcionan: fallan, las predicciones que han aportado no se ajustan con las observaciones. En ese caso, las observaciones se conocen como “anómalas”, no existe ninguna explicación para ellas. Aunque parezca extraño, éste es el verdadero motor del progreso en la ciencia.
En el primer cuarto del siglo XX, la ciencia sufrió un cambio de paradigma básico cuando Einstein dejó de buscar soluciones para el desconcertante comportamiento de la luz en el marco de la física newtoniana y en su lugar creó un nuevo concepto de realidad física: la teoría de la relatividad.
Ahora, en el primer cuarto del siglo XXI, se acumulan de nuevo anomalías y enigmas, y la ciencia se enfrenta otra vez a otro cambio de paradigma, muy parecido y tan fundamental como la revolución que cambió la ciencia desde el mundo mecanicista de Newton al universo relativista de Einstein.
El problema del hombre es que inconscientemente interpreta la realidad como si el mismo y donde habita (la tierra) fuera el centro del universo.
La teoría del Big Bang y del universo inflacionario (como un globo inflándose) en expansión implican que el perímetro del universo se está alejando (respecto a nosotros). Pero el universo es ¿abierto o cerrado? Es ¿finito o infinito?
Percibimos la realidad del universo (lo macro) por una abstracción de la mente porque en realidad no lo vemos. Solo la ciencia ve una pequeña parte con aparatos especiales como los telescopios. El resto del universo “se percibe” y nos hacemos una idea por el color y la velocidad de la luz. Sin embargo, ¿y, si esa velocidad no es constante? ¿Y, si la velocidad de la luz no siempre es de 300.000 Km por segundo?
Lo mismo ocurre con lo micro. Lo micro es otro universo del que el ojo humano es sólo capaz de ver un poso de café, una mota de polvo,… Igualmente los científicos con los potentes aparatos de microscopía logran ver e identificar algunas de las partículas elementales (quark, electrones,…). Pero, ese universo micro es ¿abierto o cerrado? Es ¿finito o infinito?
Por tanto, la verdad es que somos tan limitados en nuestras percepciones a través de los sentidos que para imaginar aquello que no podemos percibir tenemos que recurrir a nuestra mente. Pero el primer problema de la mente es encontrar explicación al fenómeno de la “conciencia refleja”; es decir, la forma en que la mente conoce que conoce.
La voluminosa masa de conocimientos actuales del hombre le ha servido, para controlar mejor el mundo exterior, pero se ha revelado inútil de cara al objetivo de conocerse a sí mismo. Toda su enorme cantidad de conocimiento no ha ayudado al ser humano a lograr la paz y la felicidad, ni para desarrollar una perspectiva espiritual de alcance.
Sin embargo, en términos holísticos parece que con el lenguaje artístico el ser humano se relaciona de una forma más amplia con la realidad que con el lenguaje científico.
Decía W. Kandinsky en "De lo espiritual en el Arte" que: “el espíritu que conduce al reino del futuro sólo puede reconocerse a través de la intuición...”. Nuestros sentidos son muy limitados, el método científico muy restringido y está llegando el momento de generar una síntesis de conocimiento y espiritualidad de Ciencia y de Arte que nos ayude a entender mejor la realidad.

                                                                                                                                                                                                                Antonio Calleja.